
España, 1983. Dirección: Víctor Erice. Guión: Víctor Erice y Ángel Fernández Santos. Fotografía: José Luis Alcaine. Interpretación: Omero Antonutti, Sonsoles Aranguren, Lola Cardona y Rafaela Aparicio.
El escaso cine de Erice
Con una obra muy escasa, el cine de Víctor Erice es considerado como uno de los mejores representantes del séptimo arte español. El sur queda definida con el adjetivo inacabada, según su propio director.
Tras su debut en la película episódica Los desafíos (1969), Erice no realizaría hasta 1973 El espíritu de la colmena, bajo el amparo del productor Elías Querejeta.
Con una obra muy personal, la producción de Víctor Erice es escasa pero muy apreciada por los cinéfilos que la consideran una de las más bellas del cine español. La escasa obra cinematográfica de Erice es un hecho, pero debe de tenerse en cuenta que en muchas ocasiones esto se debe a razones ajenas a él, pues, en algunos casos, se produjeron desacuerdos con la entidad productora de sus proyectos, lo que hizo imposible la realización de dichos proyectos. Los dos ejemplos más notables son una supuesta continuación de El Sur, truncada al denegar Elías Querejeta, su productor, la financiación del proyecto y más adelante una serie de desacuerdos con Andrés Vicente Gómez impidió la realización de la película El Embrujo de Shanghai, que fue a parar a manos de Fernando Trueba, y el guión de Erice (el cual no fue utilizado por Trueba) finalmente encontró una salida editorial a través de su publicación.
Los amplios periodos de tiempo, siempre cercanos a la década, entre uno y otro filme contribuyen a acentuar el particular trazado de la trayectoria profesional del autor de El sur (1983). Su última obra, El sol del membrillo, llegaría en 1992. El sur nos permite valorar la obra cinematográfica de Erice en términos de adecuación a las intenciones de su autor. Además, es importante el desacuerdo que Erice tuvo con el resultado definitivo, película aún inacabada, por problemas de financiación. De las 395 páginas del guión de El sur, tan sólo se pudieron rodas 170.Con la decepción del director, contrasta las alabanzas de la crítica, que siempre nombró a El sur como obra de arte. La idea inicial era una película diáfana, para el gran público, cuya primera parte, en el Norte y fotografiada en tonos sombríos, se opondría a la viveza luminosa de la segunda, en el SurPero el productor eliminó la etapa andaluza del rodaje, concluido a la mitad. Para Erice, el proyecto quedó incompleto.
Cuando tu pasado te vence…
Agustín, un médico de un pueblo del norte de España, algo misterioso, tiene una relación especial con su hija, que le hace creer en un mundo admirable y extraordinario en todo lo que éste realiza. Así, la niña admira tanto a su padre que cree en todo lo que él le dice, hasta un momento en el que tanto interés y entusiasmo por parte de Estrella, la niña, se convierte en decepción. Estrella descubre que lo único sorprendente de su padre es cómo oculta su vida en el sur. Y desde ese momento, la niña se apoya en su paso de niña a mujer para desmitificar la figura de su padre. Con la pérdida del padre, Estrella, convertida ya en una mujer, le hace emprender un viaje al sur en busca de una reconciliación de su padre con esa tierra. El viaje de Estrella al sur, por motivos de salud, debía de ser el broche final de un camino de reconciliación entre ella y su padre. Viaje que se insinúa y se intuye pero que no es visible, ya que no pudo ser rodado. Se supone que en este viaje conocería a Irene Ríos, el amor secreto del padre, y descubriría más secretos que le harían conocer un poco más a su difunto padre.
El paso de la infancia a la adolescencia, el descubrimiento del pasado están conducidos con maestría y sensibilidad desde ese inicio fascinante en que aparece una habitación oscura en la que sólo se ve una ventana por la que poco a poco entran las primeras luces del amanecer, o aquella secuencia en que la niña revisa fotos y postales del sur mientras suenan las melancólicas notas de la danza andaluza de Granados, o la conversación de padre e hija en el restaurante durante la celebración de una boda en la que dicen más los silencios que las palabras, componen una de las películas más maravillosas y conmovedoras de la historia del cine.
En cuanto a referencias políticas encontramos la inexistente relación de Agustín con su padre debido a discrepancias ideológicas: uno perteneciente al régimen franquista y el otro perteneciente al régimen republicano. Así, se sitúa en el film la falta de libertad, simbolizada por La Gaviota, nombre de la casa donde habitan, y la veleta de la finca.
El sur es una película que cala en el alma, máxime si uno es español. Se refiere a la soledad y pesadumbre del ser humano en general, al matrimonio insoportable que se soporta por los hijos o por acobardamiento, al amor perdido que siempre está ahí clavado en los recuerdos y que no hay manera de volverlo a vivir ni a rectificar los errores que con él se cometieron, a la vida monótona sin horizontes de amplitud o verdadera satisfacción, a los deseos insatisfechos de utopía o de "sur". Todo ello contado con imágenes bellísimas y con una música sobrecogedora.
Recortes de recuerdos
Durante el film, el sur deja de ser una tierra, ni una posición geográfica. Al igual que en toda la filmología de Erice, El sur se envuelve de simbología, con personajes y objetos que pueden considerarse mágicos: desde la entrañable Milagros (Rafaela Aparicio), a las postales que Agustín guardaba en una caja donde se ven trajes típicos del sur y lugares, típicos también, de Sevilla. Con ello, Estrella comienza a añorar algo que nunca ha tenido, ha echar de menos un lugar en el que nunca ha estado: el sur.
Los marcados silencios se hacen imprescindibles para enseñarnos la evolución de los propios personajes. Además, estamos ante una estructura mental del film. El uso de flash back nos hace recordar a cuando alguien cuanta una historia, y va recordando cosas o episodios, recortando los recuerdos y pegándolos a modo de collage hasta rellenar la historia. Así, se nos presenta el sur y la infancia de Agustín, con el uso de flash backs. La abundancia de primeros planos, así como el recurso a la voz off, forman parte de la gramática esencial de El sur.
Nostalgia vacía
Estrella se verá condenada toda su vida a girar y a hundirse en ese acertijo irresoluble, y a deambular sin un norte preciso, siempre camino de un sur simbólico que se le escurre, que se alza como una promesa lejana. Pero Estrella gira sin dar la vuelta, hasta el momento en el que se hace mujer, que tras un girar constante, se asombra de su propia metamorfosis, física y mental, que le hace desvivirse por encontrar todas las piezas de un puzle oculto, y encajarlas.
Principalmente El sur se nos presenta como una confrontación entre presente y pasado, entre recuerdos y actualidad, en la mente de un médico amante del esoterismo, y ante la inocente mirada de una niña.
Existe una clara complicidad de Estrella con el espectador, incluso se atreve a mirar a cámara directamente a los ojos en repetidas ocasiones, por ejemplo, cuando se esconde debajo de la cama.
La música es clave en esta película. Acompaña a los momentos clave de la película, sobre todo en las situaciones importantes entre Estrella y Agustín. Así, la música no sólo acompaña al ritmo visual, sino que interactúan para dar una unidad significativa impresionante.
Erice, una vez más llevándonos de la mano hacia una atmósfera sutil, ofrece pinceladas de unas vidas más intuidas que mostradas. Donde mucho queda en el aire. Donde las preguntas no recibirán respuestas, más bien al contrario... Sólo serán correspondidas con más interrogantes.
La película cuenta con una bellísima fotografía, de carácter pictórico, y su ritmo lento y contemplativo revela la enorme sensibilidad artística de su autor, que rueda una obra atemporal y muy, muy especial, donde las miradas y los silencios cobran una enorme relevancia.

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